Por fin he concretado mi regreso
y recorro las calles de mi pueblo
esas calles humildes y terrosas
donde vive el saber de mis ancestros.
Recuerdo haber partido, esperanzado
(y a pesar de los reclamos de mi sombra)
a descubrir la verdad del horizonte
claroscuros de gentes y de ocasos.
En el instante que cierro mi camino
después de otras auroras y paisajes,
traigo de regreso los candiles
encendidos con la luz de mis raíces.
Ahora estoy entre las calles de mi pueblo
y recuerdo los poemas de la infancia
los mismos que esparcí en mi caminata
igual que los juglares de mi tierra.
Veo hacia la sombra de la tarde
a mi madre, mis abuelas, mis hermanas,
urdiendo los colores de sus risas
textura campesina en sus telares.
Y en el centro sideral de cada patio
barro con madera se atesoran
centrífugo parto se avizora
herramientas de ritual y de cacharros.
Justo en el costado de la plaza
presiento la figura de mi padre
jinete de las fraguas infernales
hierro para reja... o para espada.
Por fin, he concretado mi regreso
hay aromas de fruta entre las quintas,
hay gritos sencillos en los niños,
arrugas tranquilas en los viejos.
Me asombra esta pobreza sin miseria
enfrentando el poder de otras banderas
con el fértil proyectil de la semilla
desde el surco cristalino del labriego.
Hoy siento que mi viaje ha terminado
y regreso al manantial de mi niñez
a mi tierra, tan fresca y tan fecunda
que habrá de cobijarme en mi vejez
Esta noche habrá fogones en mi pueblo
atentos al relato del periplo
por ser el elegido, fui el viajero
y ahora he concretado mi regreso...
lunes, 31 de marzo de 2008
A mi tierra te pareces
¿Sabes...?
Al verte sé que pareces
a mi pueblo y a mi tierra:
tan profundos y mojados
como el surco del labriego,
tus ojos son las estrellas
que siempre alumbran mi cielo,
y tiene tu andar mi río,
cuando en la orilla de arenas
el viento lleva tu pelo.
Veo dos cerros altivos
y el sol sobre los trigales
reflejándose en tu cuerpo,
tienes un valle escondido,
donde a veces yo me duermo
y me despierta el murmullo
de tu voz de arroyo fresco.
Cómo te late la vida:
late igual, allá, en mi pueblo...
Si al verte a mi me parece
que nunca habría partido
o siempre estoy de regreso.
Hasta tienes la postura
de orgullosa mansedumbre
capaz de llevar banderas
y desatar servidumbres.
Eres igual que mi tierra:
miel salvaje en el camino,
madre dulce y hembra fuerte,
capaz de parir los hijos
y ser dolor de simiente;
tomar el hierro y el fuego
para luchar en el frente
y arroparme de tibiezas
con tu desnudez reciente.
Así te veo y pareces,
cuando te miro de frente,
cuando me das tu sonrisa
de amanecer diferente.
Eres huella en mi paisaje
de palomas y maizales,
cuando tus brazos me extiendes
y te me acercas entera,
cuando los míos se ciernen
a tu perfil de ladera.
Así te veo y pareces:
como mi tierra y mi pueblo,
de donde nunca he partido
o siempre estoy de regreso.
Al verte sé que pareces
a mi pueblo y a mi tierra:
tan profundos y mojados
como el surco del labriego,
tus ojos son las estrellas
que siempre alumbran mi cielo,
y tiene tu andar mi río,
cuando en la orilla de arenas
el viento lleva tu pelo.
Veo dos cerros altivos
y el sol sobre los trigales
reflejándose en tu cuerpo,
tienes un valle escondido,
donde a veces yo me duermo
y me despierta el murmullo
de tu voz de arroyo fresco.
Cómo te late la vida:
late igual, allá, en mi pueblo...
Si al verte a mi me parece
que nunca habría partido
o siempre estoy de regreso.
Hasta tienes la postura
de orgullosa mansedumbre
capaz de llevar banderas
y desatar servidumbres.
Eres igual que mi tierra:
miel salvaje en el camino,
madre dulce y hembra fuerte,
capaz de parir los hijos
y ser dolor de simiente;
tomar el hierro y el fuego
para luchar en el frente
y arroparme de tibiezas
con tu desnudez reciente.
Así te veo y pareces,
cuando te miro de frente,
cuando me das tu sonrisa
de amanecer diferente.
Eres huella en mi paisaje
de palomas y maizales,
cuando tus brazos me extiendes
y te me acercas entera,
cuando los míos se ciernen
a tu perfil de ladera.
Así te veo y pareces:
como mi tierra y mi pueblo,
de donde nunca he partido
o siempre estoy de regreso.
domingo, 30 de marzo de 2008
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